Autor: Angel Gabriel Rivera
El gobierno chino criticó duramente el reciente acuerdo comercial promovido por el presidente Donald Trump con Vietnam, advirtiendo que podría desestabilizar el equilibrio económico global. Según Beijing, EE.UU. estaría usando ese acuerdo como una forma de evadir aranceles vigentes sobre productos chinos y fomentar la “trans‑shipment” (reembarque), una práctica que busca subir productos chinos a través de terceros países para eludir impuestos.
Desde Pekín, la prensa oficial y voceros gubernamentales alertaron que este tipo de trato no solo debilita los esfuerzos recientes de la Organización Mundial del Comercio (OMC), sino que podría intensificar la guerra arancelaria entre China y Estados Unidos, complicando el panorama para países en desarrollo que participan en cadenas globales de valor .
La administración Trump ha defendido el acuerdo como parte de una estrategia más amplia denominada “liberation day trade deal”, diseñada para presionar a China y reestructurar el comercio global hacia socios considerados más confiables. Sin embargo, EE.UU. sigue enfrentando críticas por lo que se percibe como un proteccionismo selectivo.
Las repercusiones del acuerdo podrían sentirse en industria tecnológica, automotriz y manufacturera, sobre todo si China responde con medidas recíprocas. A juicio de expertos del FT, esta dinámica podría erosionar las bases de la cooperación comercial existente y abrir una nueva etapa de escalada tarifaria.
El efecto para México y otros países de América Latina aún es impredecible. Podrían verse beneficiados si logran captar parte del comercio que China ya no ingresará, pero el riesgo es que una reacción económica agresiva de Pekín genere volatilidad regional e incumplimientos en acuerdos multilaterales.
