Daniel Hernández Sánchez
Durante su reciente visita a Puebla, Marcelo Ebrard recibió un fuerte espaldarazo de representantes de la iniciativa privada, quienes coincidieron en que el estado es una tierra fértil para el desarrollo de habilidades y el impulso del talento local.
La reunión dejó claro que Puebla, con su diversidad económica, universitaria y cultural, cuenta con una base sólida para convertirse en un polo de innovación y productividad a nivel nacional. Los empresarios destacaron que, más allá de la inversión en infraestructura, lo que se requiere es potenciar las capacidades de los jóvenes y trabajadores poblanos para enfrentar los retos de un mundo globalizado.
Ebrard subrayó que el futuro del país dependerá en gran medida de cómo logremos articular políticas públicas que fortalezcan la educación, la capacitación y la vinculación con el sector productivo. Puebla, dijo, puede ser ejemplo de cómo la colaboración entre gobierno y empresarios genera resultados concretos.
Los asistentes también resaltaron que la entidad posee un ecosistema privilegiado en sectores como la automotriz, la agroindustria y los servicios, lo que abre la posibilidad de impulsar nuevas cadenas de valor con mayor competitividad internacional.
En ese sentido, Puebla no solo debe ser visto como un estado receptor de inversiones, sino como un generador de innovación y exportación de talento. Con más de un millón de estudiantes en todos sus niveles, el capital humano está listo para dar el siguiente paso.
El respaldo de la IP a Ebrard refleja, además, un consenso de que México necesita políticas que apuesten más por el desarrollo de habilidades que por la dependencia de factores externos. En un contexto global marcado por la automatización y la inteligencia artificial, los empresarios reconocen que solo con capacitación constante se podrá mantener a México competitivo.
Puebla, entonces, se presenta como una tierra fértil no solo por sus recursos naturales, sino por el talento de su gente. Una oportunidad que, bien aprovechada, puede marcar un antes y un después en el desarrollo regional y nacional.
