Autor: Daniel Hernández Sánchez
En un hecho sin precedentes, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó la primera acusación formal por terrorismo contra Néstor N., presunto líder del grupo criminal La Nueva Familia Michoacana. Esta decisión marca un cambio radical en la estrategia de Washington hacia los cárteles mexicanos, al equipararlos con organizaciones terroristas extranjeras.
La acusación sostiene que Néstor N. lideró campañas de violencia extrema, incluyendo asesinatos, secuestros y extorsiones, utilizando el terror como método sistemático para controlar territorios y rutas del narcotráfico en el estado de Michoacán, además de traficar drogas sintéticas hacia Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses destacan que esta acusación pretende enviar un mensaje claro de que cualquier grupo que utilice tácticas de terror para afectar a la población civil o las instituciones será tratado como una amenaza directa a la seguridad nacional. Además, el Departamento de Estado ofreció una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que lleve a la captura de Néstor N.
El gobierno mexicano no ha emitido una posición oficial sobre esta decisión, que podría tener repercusiones diplomáticas, legales y operativas en la cooperación bilateral contra el crimen organizado.
